Las bajas tasas para obtener préstamos a largo plazo perdurarán durante lo que resta del año, en dirección divergente a los intereses a plazo corto que dicta la Reserva Fed
DANIEL SHOER ROTH El Nuevo Herald
Las bajas tasas para obtener préstamos a largo plazo perdurarán durante lo que resta del año, en dirección divergente a los intereses a plazo corto que dicta la Reserva Federal. Esto prolongará la bonanza de créditos a interés fijo en el sur de la Florida y el resto del país, concluyeron economistas.
El precio barato de los préstamos también es un indicador del consenso entre los inversionistas de que la inflación en Estados Unidos ya no es una amenaza.
Los consumidores siguen disfrutando de tasas hipotecarias cercanas a una baja histórica en cuatro décadas, y de préstamos baratos con interés fijo por el valor acumulado de sus propiedades. Continúan llevando a casa computadoras y lavadoras sin dinero de entrada, y en algunos casos, compran autos y muebles con financiamiento de cero interés.
Sorpresivamente, las tasas de préstamos a largo plazo han resistido las políticas de la Reserva, y han estado cayendo en lo que va del año, inyectando más combustible al consumo y al boyante mercado de bienes raíces.
El propio Alan Greenspan, el presidente de la Reserva, ha definido la caída en las tasas a largo plazo como un ''acertijo'', por la disparidad que presentan con las de corto plazo.
Se espera que el Banco Central aumente hoy nuevamente las tasas de interés por décima vez consecutiva desde el verano pasado, lo que impactará a consumidores que deben dinero en sus tarjetas de crédito y en deudas con interés variable.
A pesar de que la Reserva controla solamente las tasas a corto plazo, en circunstancias normales las de largo plazo tienden a encaminarse en la misma dirección.
Los costos de los préstamos a largo plazo se han conservado bajos debido a que se han caído los rendimientos de los Bonos del Tesoro, los cuales marcan la pauta de muchos préstamos, aunque la Reserva ha subido la tasa interbancaria. El rendimiento ha rondado por encima del 4 por ciento.
Esto se debe, en primer lugar, a que el índice inflacionario se ha mantenido bajo control. Al ver esto, los inversionistas han hecho subir los precios de los bonos.
Al subir el precio de los bonos, caen las tasas de interés.
''Estas expectativas de baja inflación se están manifestando en el mercado'', explicó a El Nuevo Herald Steve Cochrane, un economista de la renombrada consultora Economy.com. ``Como los intereses están bien bajos, los consumidores están sacando préstamos para comprar grandes bienes como autos y casas''.
De hecho, la economía ha dado señales de aceleración, con diferentes informes en julio que muestran una notable mejoría en los niveles de empleo, manufactura y venta de automóviles.
Un segundo factor que ha mantenido bajas las tasas a largo plazo es el flujo de capital extranjero, particularmente de China y países del Medio Oriente que necesitan un lugar seguro donde depositar sus reservas de efectivo, lo que ha insuflado la demanda en el mercado de bonos estadounidense, resaltó Cochrane.
El costo de los bonos también ha aumentado porque las corporaciones norteamericanas, que han generado ingresos extraordinarios en el último trimestre, han dejado de solicitar préstamos, y dependen más de sus propios capitales. Con tan escasa deuda corporativa, los inversionistas se han visto forzados a volcarse al mercado de bonos.
En efecto, el mercado de bonos está estimulando la economía mientras que la Reserva intenta estabilizarla.
Con el aumento de un cuarto de punto que los expertos vaticinan para hoy, la tasa que el Banco Central cobra a bancos comerciales por el costo del dinero subirá a 3.5 por ciento. En respuesta, la banca incrementará a 6.5 por ciento la tasa primaria que impone a millones de consumidores y empresarios. Pero los economistas dudan que pueda impactar los préstamos a largo plazo.
''La Reserva se ha apresurado para quedarse en el mismo lugar'', dijo Jeffrey Trester, ex consejero de la Reserva de Filadelfia. Los aumentos ``no han incrementado sustancialmente las tasas hipotecarias a largo plazo, ni han desacelerado el gasto o la economía''.
Los bancos están aprovechando la situación para reducir las restricciones en la concesión de préstamos hipotecarios y comerciales, a la vez que compañías como Sears, Dell y Hewlett-Packard están ofreciendo financiamiento de cero interés en ciertos productos.
No obstante, la Reserva ha manifestado preocupación de que las tasas a plazo largo estén artificialmente bajas, lo que echaría más leña al fuego en un mercado inmobiliario amenazado por una burbuja que podría estallar.
''Lo mejor es que [las tasas] estén en un nivel medio'', afirmó a El Nuevo Herald Greg McBride, analista de Bankrate.com, una firma de finanzas personales en el condado Palm Beach. ``Si están muy bajas, pueden fomentar especulación, y si están muy altas, pueden paralizar el mercado de bienes raíces''.
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