The Miami Herald
Publicado el domingo 05 de augusto del 2007
Los mejores médicos. Mejor atención médica para todos. Investigaciones médicas para el futuro. Una próspera industria biotecnológica. Todo esto se lo están prometiendo al sur de la Florida dos dirigentes universitarios.
En un raro momento de drástico cambio en la atención médica y la educación superior, la Universidad de Miami (UM) está iniciando una expansión sin precedentes en varios programas en su facultad médica, con 55 años de fundada, precisamente en lo que la Universidad Internacional de la Florida (FIU) se prepara para abrir su escuela de medicina en el 2009.
Los funcionarios de UM dicen que sus amplios planes, que incluyen la compra del Cedars Medical Center, de 560 camas, ayudarán a expandir la atención médica de calidad en el sur de la Florida, convirtiendo así la zona en un foco para los tratamientos médicos como lo son ahora las clínicas Mayo y Cleveland.
Aunque FIU está empezando, va a seguir una estrategia igualmente atrevida. Desde su primer año, los médicos al entrenarse irán a barrios donde la atención médica es escasa para ver cómo los cuidados de la salud y los factores económicos afectan el bienestar de la gente común.
Ambos esfuerzos se han convertido en la misión personal de dos enérgicos presidentes universitarios, Donna Shalala, de UM, y Modesto ''Mitch'' Maidique, de FIU. Ellos, juntamente con expertos en atención de la salud y en educación, dicen que los cambios afectarán prácticamente a todo el mundo en el sur de la Florida. Los argumentos principales:
• Muchas ciudades con la mejor reputación médica, como Boston, Houston y otras, tienen más de una escuela de medicina. Aunque la de UM va a ser mucho más grande en las próximas décadas, la de FIU enriquecerá a la comunidad.
• Las escuelas de medicina son de importancia crítica para el bienestar financiero y el prestigio de las universidades, y realzarán la prominencia de ambas universidades.
• FIU tiene un plan singular, pero está pasando trabajos para obtener las donaciones necesarias para que su facultad de medicina sea de primera categoría.
• Las esperanzas de UM de convertirse en un foco importante de tratamientos médicos y biotecnología confrontan una fuerte competencia, porque hay muchos lugares con la misma ambición.
Ambos presidentes saben que hay mucho en juego.
Shalala, que fue secretaria de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, dice: ''No hubiera venido aquí si no hubiera una facultad de medicina''. Contrató a un nuevo decano el año pasado y le indicó que llevara la escuela médica a una prominencia nacional.
Ya el decano Pascal Goldschmidt contrató a investigadores científicos de alta categoría de todo el país, incluyendo a 50 expertos en genética de Duke University, e inició un ambicioso programa internacional, preparándose para abrir clínicas en Latinoamérica y atraer a pacientes extranjeros a Miami. ''Queremos adquirir relieve mundial en medicina'', dice Goldschmidt.
En FIU, Maidique ha deseado una escuela de medicina desde hace 10 años porque cree que eso convertirá su universidad en un centro importante de investigación científica y que con el tiempo hará duplicarse el presupuesto universitario. Según él, ''la autorización de la escuela de medicina ha sido la ocasión más importante en la historia de la universidad'', que se fundó en 1972. ``Nos sentimos absolutamente optimistas''.
La facultad de FIU será muy distinta al modelo tradicional de UM. Su plan de vecindarios enfocará la atención médica básica y práctica, y tendrá pacientes que tienen problemas económicos además de médicos. ''Eso nunca se ha hecho antes en este país'', dice John Rock, decano de la nueva facultad médica. ``Aprenderemos mucho en el proceso''.
Una escuela de medicina nueva no madura de la noche a la mañana. ''Requiere esfuerzo concentrado y tiempo para reclutar a la facultad, para cimentar programas de estudios, programas clínicos'', dice Traber, el ejecutivo de Baylor. ``Es un esfuerzo a largo plazo, y es costoso''.
Actualmente, UM tiene 660 estudiantes, más de 850 miembros en la facultad médica y más de $70 millones en subsidios de investigación del Instituto Nacional de Salud (NIH). También está expandiendo su recinto en Florida Atlantic University (FAU), Boca Ratón, donde planea tener 264 estudiantes de medicina en los primeros cuatro años. Para su entrenamiento de posgraduados, UM está tratando de establecer 320 plazas de residencia en los hospitales del condado Palm Beach para el año 2012.
FIU empezará con 40 alumnos y 25 miembros de facultad en el 2009. Para el 2013, tendrá una facultad de 75 miembros de tiempo completo. No tendrá un complemento completo de 480 alumnos hasta el 2015, y su presupuesto investigativo todavía estará bien por debajo del de UM.
Los fondos de indagación científica pueden tener un gran significado para cualquier universidad. Los profesores de UM bromean diciendo que ellos trabajan en una escuela de medicina que tiene también una universidad. Y no exageran. La escuela de medicina de UM fue responsable de $900 millones de los ingresos totales de la institución el año pasado, ($1,600 millones), y $800 millones de su campaña de recaudación de fondos de $1,300 millones.
Maidique espera que la FIU finalmente se aproxime a estas cifras, pero sus recaudaciones no han comenzado muy bien. Se espera que el estado contribuya con la mayor parte de los gastos iniciales de $250 millones de FIU, pero Maidique ha estado prometiendo que decenas de millones de dólares en donaciones privadas servirán para construir mejores edificios y reclutar a profesores de alto nivel con cátedras permanentes. Hasta ahora, la escuela de medicina ha recibido una donación de importancia: un pagaré de $5 millones que se duplicaría a $10 millones con fondos del estado. Como contraste, la escuela médica de la Universidad Central de la Florida (UCF), aprobada el mismo día que la de FIU, tiene prometidos unos $113.6 millones.
En noviembre pasado, FIU sufrió un revés significativo cuando su primer patrocinador importante, Herbert Wertheim, retiró su donación de $20 millones, que se duplicaba con fondos del estado. Wertheim y Maidique tuvieron un conflicto personal.
Procurando fondos para estudios científicos, atención clínica y biotecnología se ha convertido en algo extremadamente competitivo entre las 125 facultades de medicina del país, y se está planeando establecer más de ellas.
Durante 25 años solamente abrió una escuela de medicina nueva en EEUU, la de la Universidad Estatal de la Florida (FSU). Ahora se están planeando 14, con el fin de resolver la escasez de médicos que se espera en las próximas décadas según los médicos se vayan retirando y los baby boomers envejezcan y vayan necesitando más atención médica.
Muchas de esas escuelas de medicina quisieran convertirse en objetivos para tratamiento, y muchas de sus universidades están pugnando por convertirse en centros de biotecnología y ciencias vitales.
Shalala espera que la rápida expansión de la escuela de medicina de UM pueda mejorar las finanzas en el sur de la Florida cimentando una economía ''de batas blancas'', convirtiendo esta área en un centro de los giros biotecnológico y biocientífico. ``Nosotros vamos a crear empleos todos de alta calidad''.
Dichos empleos podrían estar ubicados en siete acres que UM tiene al este del recinto UM/Jackson, junto a la autopista Interestatal 95, a lo cual le han dado ya el nombre de Life Science Park.
Bart Chernow, el vicepresidente de UM que dirige el desarrollo biotecnológico, dice que se supone que ese espacio ahora vacío con el tiempo alojará compañías pioneras basadas en la labor de los investigadores de UM y de las compañías biotecnológicas actuales que pudieran venir de otras partes, comenzando con las firmas farmacéuticas nacionales que quieran conectarse con los investigadores de UM.
Chernow dice que todavía UM no ha empezado a tratar de captar compañías para que se trasladen ahí. ''Todavía estamos en el final de la etapa exploratoria'', dice él.
Muchas otras universidades e institutos, por supuesto, también están tratando de atraer esas compañías, principalmente Scripps of Florida, en el condado Palm Beach, y los expertos señalan que no todos los esfuerzos van a tener éxito.
''Me cuesta trabajo creer que la biología vaya a ser la base de todas las economías regionales que aspiran a eso'', dice David Blumenthal, director del Instituto de Normas de Salud de la facultad de Medicina de Harvard. ``Si yo fuera presidente de una universidad, apostaría lo mismo. Pero siempre existe la posibilidad de exagerar las apuestas''.
FIU no tiene planes de tener un parque biotecnológico, pero las dos facultades de medicina probablemente se verán enfrentadas en sus esfuerzos por recibir subsidios estatales. Aunque UM es privada, recibe un subsidio anual de $12.5 millones, y este año, un subsidio especial de $80 millones para establecer un instituto de genética. FIU recibió $5.5 millones este año para el establecimiento de la escuela de medicina, que aumentará a unos $20 millones al año según la escuela vaya madurando.
Goldschmidt, decano de UM, admite que a medida que crezca FIU ``habrá competencia. ¿Y saben una cosa? Eso es bueno para el paciente. Yo creo enteramente en el sistema capitalista''.
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