Un reciente viernes por la noche, Bernardo Fort-Brescia, el motor impulsor tras la rápida expansión de la firma miamense Arquitectónica, todavía estaba en su oficina de Brickell, luchando por un problema de último minuto: había que rehacer rápidamente los planos para un gran proyecto comercial.
Y había que presentarlos el lunes... en el otro extremo del mundo, en Dubai.
Y, debido a las diferencias en el tiempo, eso probablemente significaría que el energético arquitecto de 55 años y algunos de sus asociados iban a tener que estar trabajando toda la noche.
Con todas esas grúas en los proyectos de condominios del downtown de Miami, es natural que muchos surfloridanos piensen que eso es lo que ocupa a todos los arquitectos locales. En realidad, sin embargo, el negocio de la arquitectura, durante mucho tiempo dominio de firmas locales concentradas en trabajos locales, se ha globalizado. En Miami, súbitamente, la arquitectura está en gran demanda. En lo que la ciudad sigue rehaciendo su perfil, se ha ido convirtiendo tanto en exportadora como en importadora de arquitectura de gran estilo. Incluso cuando una pequeña invasión de arquitectos internacionales como César Pelli, Frank Gehry y la firma suiza Herzog and de Meuron consigue grandes proyectos --centros de artes escénicas y nuevos museos-- un creciente número de arquitectos locales se están aprovechando del nuevo prestigio global de Miami como un centro del diseño contemporáneo para conseguir grandes trabajos en el exterior. Sus proyectos no sólo están en creciente demanda en el Caribe y América Latina, como se pudiera esperar, sino también en Europa, Asia y el Medio Oriente. Su atractivo, dicen, no reside en el cliché mediterráneo local sino en el audaz diseño de las nuevas torres de condominios y oficinas del área así como el de sus hoteles de lujo. Y, por supuesto, viene bien que, de la misma forma que en los años 1980 Miami Vice popularizara mundialmente el estilo Art Deco de Miami Beach, ahora CSI:Miami, esté popularizando el nuevo y fulgurante perfil de la ciudad por todo el mundo en seductoras tomas en helicóptero.
''Miami se ha convertido en una marca. Está de moda,'' dijo Julio Grabiel, socio administrativo de Spillis Candela DMJM, de Coral Gables, cuya cartera de proyectos llega de Florida a Dubai, el Cairo, Omán y Kuwait. ``La gente tiene una fuerte imagen de Miami como vanguardia. Es como si uno estuviera precalificado si es de Miami.''
Los arquitectos locales --desde los que están en firmas establecidas como Arquitectonica y Spillis Candela hasta recién llegados como Chad Oppenheim, Kobi Karp y Reinaldo Borges-- están capitalizando el apetito mundial por el brillante diseño de Miami. La explosión de torres de condominios de la ciudad les ha brindando insólitas oportunidades a jóvenes arquitectos para que acometan grandes proyectos. De otra forma, pudieran haber tenido que esperar años para levantar una torre de 50 pisos en el downtown como 10 Museum Park, que fue diseñada por la firma Oppenheim, cuyo fundador tiene 37 años.
Ahora que el mercado de la vivienda se ha enfriado, las firmas locales han salido a buscar trabajo más allá del estado. La firma miamense de Oppenheim, de 35 personas, fundada hace sólo nueve años como una empresa de un solo hombre, está realizando proyectos residenciales y hoteleros en lugares que van desde Turcos y Caicos hasta Suiza y Dubai. Y, aunque muchas de las torres locales que su firma ha diseñado están pendientes, Oppenheim dijo estar contratando.
'La gente vio lo que hicimos aquí y nos contactó para hacer proyectos fuera de Miami. [Ellos] dijeron, `Oh, eso estaría magnífico en Las Vegas'. Así que ahora estamos haciendo proyectos en Vegas,'' dijo Oppenheim, exalumno de Arquitectonica.
``En Miami, nuestra arquitectura, especialmente la residencial, es sobre un estilo de vida. Miami tiene una especie de gracia para comprender el estilo de vida. Ha sido así desde la fundación de la ciudad. Siempre ha tenido ese tipo de atractivo, ser una especie de Edén. Siempre ha sido sobre el placer y la satisfacción de nuestros deseos.''
Hace ocho años, el arquitecto miamense Reinaldo Borges empezó con sólo tres personas, pero su firma ahora tiene 25 empleados y tiene proyectos que van desde México y el Caribe hasta Dubai y Odessa en Ucrania, donde un constructor le pidió que llevara ''el moderno estilo de Miami'' a un proyecto frente al mar. ''Ya no estamos limitados al trabajo regional,'' dijo Borges, que se especializa en el diseño residencial, desde townhouses hasta torres de 70 pisos. ''Ahora estamos explorando en el mundo entero, y todo se debe al tipo de exposición que tenemos en Miami,'' dijo. Sus proyectos locales incluyen Infinity en el distrito de Brickell.
Un puñado de firmas locales conocidas por su estilo innovador con un matiz tradicionalista también han conseguido estatura nacional y mundial.